De nuevo en un lugar de la mancha...
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jueves, 12 de abril de 2012

Un año en Londres

Hoy hace un año que me despedí de mis padres en el aeorpuerto para embarcar en el vuelo que me traería a Londres. Sin trabajo, sin casa, solamente con mi maleta, una reserva de hostel para una semana, unos ahorros ganados en un trabajo basura (y que se esfumaron pronto) y unos amigos que ya vivían aquí y que en caso de necesidad me podrían ayudar en algo. Además, una maleta mental cargada de tristeza, desilusión, pena, rabia, incertidumbre y preocupación.


¿Qué ha cambiado desde entonces?

Diría que ...

domingo, 4 de septiembre de 2011

Karma? - Part 3 - Extra tips

Summarizing: two days ago I gave the change to a woman who was confused about the price, I could have keep that almost eight pounds for me, but I didn't. Back home I found a bag that I like for me with nothing valuable inside.

In other order of things...

Karma? - Part 2 - The vintage bag

ok... where were we?Yes, I left the hotel and I was in my way back home...
I walked down Queensway street, I passed all the restaurants and the Bechcomber, a nightclub which is always opened at that time (maybe one day I will write something about this place and my experience with the drums, the mixer and the old guy). I turned left when I arrived to Whiteleys and after one block of houses and a park I turned right towards my "home".

When I arrived there I found something on the stairs that there are just before the front door. On the second step there were a

sábado, 3 de septiembre de 2011

Karma? - Part 1

I have heard, in several ocassions, that story about karma and the responsibility on our own acts and how life will bring us what we have done before: if you go through the world doing bad you will take the same in response.

Working in the bar (as usual), a young woman, maybe in her therties, ordered a gin tonic. I took a bottle of tonic water from the fridge, filled a highball glass with 4 ice cubes and 25 ml. of Beefeater Gin and poured half of the bottle inside the glass. According to the computer, the total amount was four pounds and something else. She asked how much it was and I said to her. Instantly she took a ten pound note and two one pound coins. Then I went to the till while I was thinking that maybe she wanted to change the coins. When I turned back, I saw her

jueves, 6 de enero de 2011

Una bonita historia


Cuenta una vieja leyenda de los indios sioux que, una vez, hasta la tienda del viejo brujo de la tribu llegaron, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.



viernes, 18 de junio de 2010

Probabilidad

¿Qué probabilidad hay de que se escape una foca de un zoo londinense, descienda por el Támesis hasta el mar, nade por el canal de la mancha, por todo el golfo de Vizcaya, y llegue a una recóndita ría de Santander a hacerse una foto con un chico de un pueblo de Castilla la Mancha que se ha ido a trabajar allí casi de rebote, durante el verano como camarero en un camping?



¿Qué probabilidades hay de que mañana no salga el sol?

lunes, 31 de mayo de 2010

Alfredo Parra

De pequeño ya quería ser torero, siendo solo un niño, en Venezuela, de donde era el famoso "Morenito", del mismo Maracai.

Él se lo dijo a su padre y este le puso un video con las cojidas de famosos toreros, como la espeluznante cogida de el Yiyo o la de Paquirri. Después le preguntó que si aún quería ser torero, a lo que sin dudar ni un segundo respondió que sí.

Aprendió ese arte de torear en Venezuela, toreó durante un tiempo allí, o allá como dicen ellos; pero llegó un momento en el que debió decidirse, dar el salto para ser alguien, venir a España (la cuna de los toros) para algún día tomar la alternativa y volver a Maracai siendo un gran torero.

Desde Venezuela alguien le recomendó a una persona, un contacto en España, alguien en quien confiar, un torero que podría catapultarle a lo más alto, alguien que le podría enseñar, entrenar y ayudar en su carrera. Así que cruzó el Atlántico y se presentó aquí, en tierras toledanas.

Después de algún tiempo y tan solo dos festivales taurinos Alfredo vive solo en una pequeña finca de toros bravos, haciendo las veces de mayoral, guarda de la finca, mozo de espadas, albañil, mecánico, ojeador, galguero y casi limpiabotas; vive ahí sin agua corriente y sin luz, haciendo todo eso tan solo por la comida.

Cada cierto tiempo "su amo" le lleva unas garrafas con agua para que se asee y pueda tener agua potable para beber y cocinar.

Su vivienda, con el tejado curvado, rodeada por más edificaciones en completa ruina y sin tejado, consta de un par de cubículos comunicados por una puerta sin puerta y una ventana sin ventana. Las paredes de yeso no están ni siquiera encaladas y tienen ese tono amarillento-verdoso-negruzco que tan mal aspecto da. Una pequeña cocina francesa llena de cenizas de ceporros y rodeada por multitud de cacharros mugrientos sirve como calefacción en los duros inviernos y como cocina para lo poco que pueda cocinar. Una pequeña mesa y dos pequeñas sillas, bastante viejas completan la primera estancia.

La imagen parece de principios del siglo XIX. En lo que podría denominarse su dormitorio tan solo recuerdo que hay un camastro con una viejísima manta, una mesilla de noche polvorienta y para decorar un par de banderillas cruzadas con una gorra campera en el centro y un cristo de latón sobre la cama.

Este chico, de tan solo 23 años está subsistiendo gracias a una ilusión, la ilusión que lo mantiene ahí aguantando lo inaguantable, la de ser...


Torero.

viernes, 23 de abril de 2010

Unas historia de los 30

Esta es una historia corta, pero divertida en cierta medida, que me cuenta mi abuelo (como siempre) en cuanto tiene un minuto y hay algo que se lo recuerda (últimamente muy a menudo).

Sería más o menos el año 1936 - 1937 aproximadamente. Mi abuelo vivía con sus hermanos y sus padres en la fábrica de cemento, bueno, en las casas de al lado. Un día mi bisabuela se fue a por agua con mi tío Gregorio, que es dos años mayor que mi abuelo. Fueron a un pozo del que cojían el agua para beber.

Para que los 3 niños pequeños que quedaban en casa (con unos 8 o 9, 6 o 7 y 4 o 5 años cada uno) no se fuesen mi bisabuela cerró la puerta con llave. Mi abuelo, el mayor de esos tres, herido en su orgullo al verse apartado como un trasto que no servía para aquella gran misión tuvo la gran idea de escapar de allí.



¿Por donde? Por la chimenea. Trepó por el interior llenándose de hollín y quedando completamente negro para finalmente comprobar que no podía salir por allí. Bajó (ya me imagino yo la cara atónita de los otros dos más pequeños al verle completamente negro) y no desistió en su empeño de escapar, con lo que cojió una estraleja y se preparó para hacer un agujero en la puerta por el que salir.

El estirar el brazo hacia atrás para dar uno de los golpes... dió a mi tío Julián en la cabeza con la parte de atrás de la estraleja (que tendría 4 o 5 añitos el pobre) y le hizo una brecha. Finalmente, con mi tío Julian sangrando, mi abuelo completamente negro y la puerta rota me imagino que llegaría mi bisabuela y la riña sería monumental, pero esta parte... no se suele contar :)

Los beneficiados de estas ideas de mi abuelo por lo visto fueron los gatos, que tuvieron un hueco en la puerta por el que entrar y salir a sus anchas.

viernes, 12 de marzo de 2010

Juan Sombras

Esta historia, que cuenta mi abuela, se desarrolló en carnaval, un viernes de carnaval, por la tarde.

Esta vez parece que si que fue verdad, un crimen que hoy en día casi sería televisado y seguido por los medios como un caso de violencia machista más. Lo único que lo hace ser ya casi una historia es el tiempo que ha transcurrido desde los sucesos que voy a relatar, ya que ocurrió antes de la guerra civil española, creo que incluso antes de que mis abuelos naciesen.

Una mujer de mi pueblo, de la que ignoro el nombre, estaba casada con un hombre también del pueblo. En esa época, como hoy en día, algunos hombres y mujeres tenían amantes con los que se solían ver a escondidas.

La mujer acudió al baile de carnaval que se celebraba en el casino del pueblo, "El Radical" (curiosa coincidencia con la discoteca de Rielves, en donde ahora se va a lo mismo). Allí, una orquesta del pueblo tocaba música en directo para amenizar las fiestas a las que acudía la gente, disfrazada en carnaval o bien arreglada en las fiestas patronales, fines de semana, etc. Era el único lugar de reunión, juerga y ligue que existía en la época. El lugar está situado en la calle Ancha, frente a mi casa, donde ahora está la tienda de electrodomésticos de "los Prudencios" (aún se pueden ver en ella las columnas de hierro fundido de principios del siglo XX).

El marido, disfrazado, salió antes hacia su casa, no sé con qué excusa. La mujer se quedó un poco en el baile hasta que llegó su hora de marchar y así lo hizo. Para llegar a casa tomaban la calle de la Sinagoga, una calle estrecha y en cuesta con bastantes portales de casas.

Aprovechando uno de esos portales debió esconderse el marido que, disfrazado, aprovechó para asesinar a la desprevenida mujer cuando esta discurría por esa calle, mientras la gente continuaba entretenida en el baile y nadie pasaba por una calle estrecha y oscura como esa.

Según me han contado, es posible que el marido tuviese "querida", por lo que su mujer comenzó a ser un estorbo. El individuo fue: Juan Sombras

sábado, 27 de febrero de 2010

¿Os acordáis cuando me helé?

Así es como empieza a veces mi tío Julián, cuando se junta con sus hermanos (uno de ellos mi abuelo) y quiere recordar esta historia, un tanto graciosa, pero que vista de otro modo podría haber acabado mal.

Pues resulta que un día de invierno, volviendo del campo con un frío muy intenso, subieron al más pequeño de todos los hermanos al borrico que tenían para transportar las cosas (ya contaré las múltiples historias de ese borrico, que era muy listo).

Por aquel entonces las prendas de abrigo ya sabemos cuales eran... algunos jerseys de lana, camisas, unas alpargatas para los pies... esto con suerte de que no tuviesen ningún agujero. En general pasaban bastante frío y trabajando, ya desde muy pequeños (8 años o menos casi siempre), pues lo pasaban un poco mal, siempre con sabañones,...

Pues eso, que montaron al pequeño Julián en el burro y salieron en dirección a Yepes, a su casa. Sus hermanos, delante no repararon en el estado de mi tío Julián y cuando llegaron a casa salió mi bisabuela a recibirles y su expresión fue algo parecido a:

¡¿Pero hermoso?! ¿Pero qué me traéis aquí? ¿No habéis visto como viene?

El pobrecillo, sentado en el burro, se quedó helado de frío. Ni siquiera podía hablar. Él, muy obediente, se sentó en el burro y no se movió, ni siquiera rechistó. Lo bajaron del burro como pudieron y tenía el cuerpo tan engarrotado, que con la misma postura del burro lo sentaron en una silla dentro de casa.

Mi bisabuela atizó el fuego y preparó agua caliente. Por lo visto tuvieron que estar un buen rato dándole friegas hasta que entró en calor y "se resucitó".

miércoles, 17 de febrero de 2010

El tio Picalcobas

Esta historia ya parece que tiene bastante de leyenda, pero en realidad creo que puede ser 100% verdad, tal y como dice mi abuelo.

Resulta que, un antepasado mío (el tío de mi tatarabuelo al que llamaban El tío Manolón), según cuentan mi abuelo y sus hermanos (y en su día mi bisabuela) fue acumulando durante toda su vida su particular riqueza. Ésta consistía en dinero que había cambiado por onzas de oro que fue metiendo en una olla.

Cuando el dichoso tesoro comenzó a alcanzar cierto valor, el tío Manolón optó por esconderlo todo dentro de una pared de las de su casa, haciendo un nicho en el que introducir la olla y después tabicándolo. Así se aseguraba que su riqueza estaría a buen recaudo.

La casa es una casa familiar, donde vivió mi bisabuela con sus padres y hermanos, la misma de la anterior historia. La que hace esquina en la calle Cristo de la luz con la calle Virgen del Pilar, las dos son calles muy estrechas, aunque la segunda lo es aún más, es un pequeño callejón por el que si quieres pasar en coche puede que tengas que recoger los espejos retrovisores.

En la habitación que hay según se entra a la izquierda, la que constituye la esquina de la casa, fue donde se cuenta que estaba escondida la olla con las onzas de oro.

El señor, ya mayor, quiso contar a alguien su secreto, para que no se perdiese cuando él muriera y en quien confió fue en quien pensó que podía confiar... un cura. Fue a la iglesia y lo confesó al cura de entonces con toda confianza y sobretodo mucha inocencia.

Él contó su historia ante Dios, por lo que podía estar tranquilo y con la fortuna a salvo.

Curiosamente desde hace muchos años, la casa familiar de mi bisabuela tiene todas las habitaciones de los mismos dueños (parientes míos), menos una...

No es difícil adivinar qué habitación. La que hace esquina, justamente esa. Y la historia dice que el cura violó eso del secreto de confesión y se lo contó a otro cura. Ese otro compró solamente esa habitación y día y noche picaba las paredes en busca del tesoro escondido hasta que dió con él, lo que le hizo ganarse el apodo de "El tío Picalcobas".

Curioso comprador al que solo le interesa una habitación de todo un edificio. Quizá el cura al que se lo confesaron no quiso hacerlo él mismo, ya que era demasiado evidente y por eso se lo contó a otro para que aquel lo hiciera.

Dicen que cierta familia del pueblo comenzó a tener más riqueza a partir de aquel momento, ya que tenían relación con el susodicho.

Verdad, ficción,... creo que nunca lo sabremos.

viernes, 12 de febrero de 2010

La Fantasma y el tío Paco Trigo

Cuenta una historia familiar, que cierto día de invierno, cuando se hace de noche pronto, el tío Paco Trigo (el abuelo de mi abuelo, que por aquel entonces, a los abuelos y a las personas mayores en general los llamaban tío más su nombre, no el tío que se utiliza ahora claro) volviendo de la Sociedad hacia su casa tuvo una experiencia... "paranormal".

El tío Paco Trigo, salió de la Sociedad, fue por el antiguo callejón sin casas, llegó a la plazuela de Santo Domingo y por la calle del Águila se encaminó hacia el callejón que cruza con la calle Toledo, el callejón de la Josefa como se dice a veces. Iba en dirección a su casa, en la calle del Cristo de la Luz, donde ahora vive mi tío Julián.

Al salir del callejón, parece que sintió lo que se podría calificar como una presencia extraña. Volvió la cara instintivamente y pudo comprobar que había alguien siguiéndole, alguien a quien luego comenzaron a llamar: "La Fantasma"

Al verla, presa del miedo, comenzó a alargar el paso; a lo que la fantasma respondió de la misma manera mientras le seguía. Ese ser extraño iba vestido con algo que le tapaba completamente el cuerpo, con un capuchón en la cabeza, todo de manera que era imposible reconocer si era alguien disfrazado.

Caminando cada vez más deprisa, la fantasma lo seguía cada vez más de cerca...

Ya cerca de su casa, en la calle Cristo de la Luz, sacó el picaporte (esas llaves tan grandes que se tenían para esas puertas antiguas) lo metió en la cerradura y lo giró desesperadamente para poder entrar en su casa y escapar de su perseguidora. A toda prisa, subió al segundo piso de su vivienda y se asomó a una pequeña ventana de madera que aún existe.

Desde ahí pudo ver a la fantasma que acababa de llegar a su puerta, con su alargado capuchón. Para intentar descubrir su identidad tiró del capuchón hacia arriba desde la ventana. Entonces la fantasma se volvió súbitamente y sacó una pistola, con la que disparó al Tío Paco Trigo. Mientras le decía: "¡Mañana será otro día!"

Afortunadamente falló por unos centímetros y el disparo fue al marco de la ventana donde quedó la marca.

Según mi abuelo, que es el que me cuenta esta historia, la señal que había en el marco de la ventana era de un nudo que le faltaba a la madera, más que de un disparo y la fantasma podría haber sido alguien que salía oculto, ya que si la gente tenía "queridas" debían salir a la calle así y encontrarse a escondidas.

Es posible, pero me quedo con la historia de... "LA FANTASMA"