De nuevo en un lugar de la mancha...

domingo, 23 de marzo de 2014

Involuciones

Es curioso cómo evolucionamos los seres humanos en una especie de círculo vital.

Por desgracia, con la pérdida reciente de un ser querido, me he visto en situación de aprender muchas cosas relacionadas con la medicina y los hospitales (si un enfermo satura o no, antibióticos, insulinas, subidas y bajadas de azucar, cuidados paliativos, etc.).

El caso es que, no sé si por mis inquietudes de siempre o por qué, al margen de la parte emocional (que es la principal y así ha quedado plasmado en mis dos post anteriores) he visto el proceso de deterioro que sufrimos los seres humanos al final de nuestros días con un interés casi científico y he alucinado.

He observado que...
llega un momento en el que ocurre una especie de toma de control del cuerpo sobre nuestra voluntad. Me explico.

Aunque en general la gente, cuando estamos bien, tenemos control sobre lo que hacemos, llega un momento en el que tu cuerpo dice: "Es hora" y tú mismo, tu propio cerebro, comienza a "desconectarte".

Habiendo vivido 85 años por ejemplo, puede que te halla llegado tu hora ya, entonces, un día, empiezas a ser menos sociable, como que te empiezas a encerrar en tí mismo. Todo ser humano necesita socializar, aunque sea poco, para estar vivo y sano, lo que se dice para estar en el mundo, para ir con la manada en cierto sentido. Yo creo que esa es la primera "desconexión", pues es algo que al fin y al cabo no es vital, el cuerpo puede seguir viviendo, aunque seas menos humano.

Después pueden venir los deterioros corporales. Llegado ese punto, como que comemos cada vez menos por ejemplo. Y es este punto donde comienza un ciclo que a mí me parece asombrosamente equiparable a la infancia desde antes del nacimiento, casi como un viaje de vuelta al estado previo al nacimiento, antes incluso a la concepción si la tomásemos como punto cero de inicio de la vida (esto es muy discutible, pero tomémoslo así ahora).

Comemos menos y nos volvemos más débiles y vulnerables, como un niño. El andar con dificultad e inestabilidad es un signo de deterioro, por lo que nos ayudamos de andadores, que son bastante parecidos a un "tacatá".

Dejamos de andar y nos tienen que llevar en sillita. Además volvemos a necesitar que nos ayuden para ir al baño y llega un punto en que nos resulta necesario usar pañales. También dormimos más que nunca, pero a ratos cortos, como los bebés que no dejan dormir a los padres durante las noches cuando son lactantes.

Las pocas comidas que hacemos son en forma de purés y líquidos, porque además... ya no tenemos dientes, otra vez. Los que nos atienden, para facilitarnos las cosas y mantenernos vivos y sanos, nos comienzan a dar de beber en botellitas con un pitorro, a veces batidos de proteinas y glúcidos de color blanco, vamos... lo que viene a ser un biberón.

Como el deterioro es imparable, llega un punto en que tenemos que ir al médico en camilla, tumbados, como en un cuco.

En paralelo, nuestros órganos comienzan a fallar (fallos renales, fallos pulmonares...) como cuando un bebé nace, que aún está en desarrollo y sus pulmones están aún terminándose de formar y comienzan a funcionar, solo que el camino inverso. Perdemos masa muscular y nos hacemos más pequeños, nos encojemos un poco.

Seguidamente, en ese deterioro dejamos de poder tragar, todo lo que tragamos nos da tos. La glotis no funciona bien y el esófago tampoco. Ya no nos podemos alimentar por via oral, estamos volviendo a un estado parecido al fetal, donde solo por medio de una sonda que, a veces por vía nasal y a veces directamente al estómago desde el vientre, nos introduce comida en el cuerpo, como una placenta.

Finalmente perdemos la consciencia y entramos en un estado de semi inconsciencia y posteriormente de coma en el que solo percibimos ciertos estímulos y no podemos casi responder a ellos. Nos colocamos en posiciones fetales de defensa en la cama y hasta con los brazos nos protegemos de la luz que nos incide en los ojos cerrados, como un feto en una ecografía.

Al final morimos y volvemos a ese lugar del que vinimos.

La naturaleza es maravillosa. Me gusta ser un humano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Envíame tu comentario, saldrá publicado en breve.