De nuevo en un lugar de la mancha...

domingo, 31 de enero de 2010

Trajes de carnaval

Desde hace muchos años en mi pueblo se viene celebrando un carnaval más o menos vistoso, pero siempre (creo yo) de un gran nivel para lo que somos, un pueblo de poco más de 5000 habitantes.

Este año, parece (por lo que he visto) que hay un muy buen nivel. Me han encargado algunos arreglos musicales y casi me da apuro no estar a la altura.

He visto unos disfraces de auténtica alta costura diría yo. Al fin y al cabo lo que cuenta es el disfraz, a parte del baile, la puesta en escena, etc... y una de las comparsas que he visto me ha dejado totalmente sorprendido por su calidad.

Se nota que hay alguien entre ellas que sabe de costura, porque esos trajes (quizá luego no luzcan el trabajo que a mí me han aparentado, no sé) son trajes de verdad. Auténticos trajes de época que nada tienen que ver con los disfracillos de papel, de telilla mala o de pinturas... son trajes de verdad.

No tienen nada que desmerecer los otros, por supuesto, son muy buenos de verdad y alucinan a cualquiera, pero a mi forma de ver (pero no soy el jurado y casi no entiendo de esto) tienen ese "algo" que les hace ciertamente especiales en lo que he visto. Esa calidad extra que me hizo creer que eran comprados al tener hasta las bolsas de la tintorería.



De verdad, muy bien. Si te gusta la cinco, pues la cinco... si hay que arreglar algo se arregla, pero espero estar a la altura, ya te lo he dicho.

Aquí...

estamos. Silvia y Angel, por ahora, de mis amigos (solo) de los más centrados. De verdad discurren. Puede que estén pasando un momento dificil de verdad con los amigos. Quizá hasta el 6 de marzo.

Hambre... y con tanto como hay. Esto no es justo. Vaya tela lo que me encuentro. Espero no haber metido la pata.

Hay que hacer algo...

jueves, 28 de enero de 2010

Plácido

Esta tarde he visto Plácido, esa fabulosa peli de Luis García Berlanga.

Es muy Bienvenido Mr. Marshall, no es de extrañar.

Retrata en clave de humor (para "metersela doblada" a la censura) una sociedad hipócrita, la de la época, en la que se llevaba entre la gente bien eso de llevar un pobre a la mesa el día de nochebuena.

Todo importa más que el pobre Plácido, que es el auténticamente pobre, el necesitado del que no hacen más que aprovecharse los ricachones para quitarse al muerto de encima (el que sepa de qué va o vea la peli lo entenderá).

Me ha gustado mucho y creo que es una película que todo el mundo debería ver. Y según la reacción y las conclusiones obtenidas se puede ver la clase de persona que se es.


Imágen